JUAN TIZOL

 

Caravan es una de las melodías más bellas y distinguidas de la historia de la música cuyas notas han sido interpretadas con persistencia y profusión por músicos de diferentes generaciones y estilos. Duke Ellinton fue un aristócrata de la música, un prohombre del siglo XX, un compositor responsable de que el jazz se impregnara de su sonido universal y de su peculiar estilo. ¿quién compuso Caravan? La mayoría no dudan en atribuir su autoría al gran maestro pero pocos saben que no estaba solo en ese proceso creativo, junto a él se encontraba un individuo íntegro, modesto y virtuoso pero vagamente reconocido cuyo nombre aparece tímidamente en las enciclopedias y que sin embargo fue una figura clave en que los ritmos caribeños y sudamericanos se incorporasen en la arquitectura jazzística afroamericana.

Juan Tizol, (San Juan de Puerto Rico, 1900) pasó sus primeros años recibiendo una exquisita y completa formación musical en su Puerto Rico natal, en el seno de una familia ilustrada donde la política, la cultura y la música estaban presentes (en San Juan hay varias calles donde aparece frecuentemente el apellido Tizol). Cuando contaba con veinte años decidió embarcarse a Estados Unidos y gracias a su extraordinaria formación musical encontró enseguida trabajo en numerosas orquestas como la de Marie Lucas Orquestra y Bobby Lee's Cottonpickers o la White Brothers' Band, hasta que en 1929 Duke Ellinton lo incorpora en su nómina de artistas.


     
 
Caravan
 


Durante esa época la banda de Duke era la banda en residencia del famoso Cotton Club de Harlem. El público era exclusivamente blanco, adinerado y con muchas ganas de olvidar problemas en aquellos años de depresión, el club pensó que para atender a tan peculiar audiencia no había nada mejor que los espectáculos fueran rabiosamente divertidos, alegres y que tuvieran cierto estigma africano, casi salvaje. Así es como Ellington empieza a componer y a interpretar lo se llamó Jungle Music –música primitiva de la Africa negra interpretada por negros pero tan desconocida para ellos como para cualquier blanco- lo que tuvo que hacer con bastante dignidad, lo cual no fue fácil.

Superado esta etapa Ellinton quería enriquecer su repertorio y evolucionar y es entonces cuando apareció Tizol. El portoriqueño no solo se limitó a interpretar su enigmático trombón de válvulas (tal vez fue el primer instrumentista de jazz que elevó este instrumento a las alturas) que permitía interpretar notas con mayor rapidez que el trombón de baras y que junto con los saxos se creaba una sonoridad especial y única; sino que además escribìa y componía. Tras conciertos agotadores en el Cotton, se reunían en el apartamento, creaban nuevas melodías y Tizol hábil con la escritura, iba asimilando el estilo ellintoniano, escuchaba sus indicaciones y trataba de desentrañarlas con verdadero acierto trascribiendo lo que el maestro quería para cada uno de los miembros de la orquesta y así noche tras noche se quedaban hasta bien entrada la mañana....youtu


     
 
Juan Tizol
 



Tizol fue ganandose el respeto y la admiración de Ellinton tanto, que cuando el maestro no estaba, él mismo dirigía los ensayos auque esto y el hecho racial de que era el único blanco de la orquesta le generaba algún disgusto como el incidente que tuvo con un joven y aun desconocido músico llamado Charles Mingus. El bajista no aceptó las instrucciones y la disciplina de Tizol además pensaba que odiaba a los negros y el portorriqueño no aceptó su desobediencia e indisciplina, así es que un día casi llegaron a las manos y aunque cada uno dio versiones totalmente diferentes, el hecho es que Mingus solo duró tres días en la orquesta, fue fulminantemente despedido por el propio Ellington.

El trombonista poco a poco fue propiciando un acercamiento de su personal universo caribeño a la estética jazzística. Alimentaba la maquina orquestal con piezas teñidas de exotismo y de raíces latinas. El genero de exótica tomo su nombre porque sus melodías y ritmos recordaban a las tierras lejanas de oriente pero como el propio Tizol explicaba no era nada menos que la herencia arábigo-andaluza de su país. Aunque no hay que olvidar que también aportó al repertorio ellintoniano composiciones más swing como el famoso Perdido, que también ha sido profusamente versionada e interpretada (lástima, neciamente y como a todo lo “latino” a este tema se le ha calificado como un estándar de jazz afrocubano cuando Cuba aquí no tiene nada que ver)


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Perdido
 



Puede que la carrera de Tizol hubiera tomado otro rumbo si en 1944 no decide marcharse a Los Angeles, (quería estar más cerca de su mujer de la que se enamoró perdidamente y con la estuvo toda su vida casi seis décadas) para unirse a la banda de Harry. Pero Ellington siempre le esperaba, así es que decide reincorporarse otro puñado de años, para luego volver con James y mientras, algunos conciertos con Nat King Cole y con Frank Sinatra y acercarse de nuevo a Ellignton en 1960, hasta su retiro en la costa oeste donde se fue para siempre en 1984.

¿Por qué el mundo no recuerda a Tizol con la reverencia como a otros pupilos de Ellington como Billy Strayhorn,(su alter ego) “Cootie” Williams, Louie Bellson, Ben Webster, Paul Gonsalves? ¿Por qué no se le reconoció como uno de los impulsores del jazz latino?, ¿Por qué no llegó a las alturas de la fama universal?...Difícil de contestar: tal vez porque abandonó a Ellinton demasiado pronto, a lo mejor porque tendía demasiado a la moderación, o por su timidez en la improvisación de un instrumento que dominaba o porque quería pasar de puntillas ante un Dios como Duke Ellington al que veneraba, o probablemente porque su música fue un constante acto de generosidad.

(1) El nombre de Perdido nace de una anécdota curiosa estaba la banda de gira por Nueva Orleáns, pasando por el barrio de Storyville y Tizol preguntó a uno de sus compañeros dónde estaba, la respuesta fue Perdido. Tizol se rió y les explicó que en español perdido significaba lost. La calle Perdido es además donde Louis Armstrong nació y se crió.

 

Mariche Huertas de la Cámara

 


 

 
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